El término proviene del sector de la construcción, donde se refiere a edificar en un “campo abierto” (green field en inglés). El enfoque principal es la libertad de diseño y la oportunidad de implementar las mejores prácticas y tecnologías modernas desde el principio.
Características principales
- Comienzo desde cero: No hay estructuras, sistemas heredados ni códigos previos que limiten el diseño o la implementación.
- Flexibilidad y control: Ofrecen la máxima flexibilidad para diseñar la solución ideal y tener un control total sobre el proceso de desarrollo.
- Ubicación virgen: Se desarrollan en terrenos que no han sido utilizados previamente para fines industriales o el propósito específico del proyecto (por ejemplo, una nueva fábrica en un campo vacío).
- Altos costos iniciales y plazos más largos: Debido a que toda la infraestructura debe crearse de nuevo, los costos iniciales y los plazos de entrega suelen ser más altos y largos que los de los proyectos brownfield.
- Adopción de nuevas tecnologías: Permiten la adopción de las últimas tecnologías y estándares sin la complejidad de la migración de sistemas antiguos.
Ámbitos de aplicación
Este concepto se aplica en diversas industrias:
- Construcción: Desarrollo de nuevas plantas de producción, carreteras o complejos residenciales en terrenos no urbanizados.
- Inversión extranjera: Una empresa construye una subsidiaria o instalación de producción completamente nueva en otro país.
- Tecnología y Software: Desarrollo de un nuevo sistema o aplicación sin aprovechar código o infraestructura heredada. Un ejemplo es la implementación de un sistema SAP S/4HANA totalmente nuevo, lo que permite rediseñar procesos de negocio desde cero.
- Minería: Exploración de depósitos minerales en ubicaciones geográficas completamente nuevas.
Diferencia con proyectos brownfield
La distinción clave radica en el punto de partida:
- Un proyecto greenfield comienza en un sitio virgen, sin restricciones
La consultora Deloitte señala que la ejecución de un proyecto greenfield puede requerir entre tres y cinco años, abarcando fases que van desde la planificación y obtención de permisos hasta la construcción y la puesta en marcha. Sin embargo, estos plazos corresponden principalmente a fábricas, puesto que la construcción de un almacén autoportante suele ser más rápida, lo que representa una gran ventaja en logística.
También refiere al software logístico, un proyecto greenfield supone implementar por primera vez un sistema de gestión de almacenes. La empresa puede configurar los procesos de recepción, almacenaje y expedición según su estrategia, e integrar el sistema con un ERP (por ejemplo, SAP) desde la fase de diseño. De este modo, se pueden establecer flujos operativos optimizados, garantizar la trazabilidad de los productos desde el primer día y aprovechar al máximo las funcionalidades del software sin restricciones derivadas de sistemas previos.
Un proyecto brownfield se realiza en un terreno o infraestructura que ya ha sido desarrollado o utilizado previamente (por ejemplo, la modernización de una fábrica existente o la expansión de una carretera ya en uso), aprovechando o adaptando las instalaciones ya presentes.
En el campo de la digitalización, un proyecto brownfield de software puede conllevar el sustituir o actualizar una tecnología existente ─por ejemplo, migrar de un SGA antiguo a Easy WMS─ preservando los datos y manteniendo la compatibilidad con el ERP o el sistema de producción. Con este tipo de proyectos se moderniza la infraestructura digital sin interrumpir la operativa diaria, se aprovecha la experiencia de los usuarios con los sistemas anteriores y se acortan los tiempos de implantación frente a una implementación del todo nueva.
Fuente : Proyectos Greenfield + IA
Sistemas de digitalización según tipo de proyecto

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